Betty Friedan

Betty Friedan y el malestar sin nombre

Se cumplen 100 años del nacimiento de Betty Friedan, autora del libro La mí­stica de la feminidad en el que analiza la insatisfacción que viví­an las norteamericanas en los años 60. Una generación herederas de las sufragistas.

Betty Friedan publicó en 1963 el libro La mí­stica de la feminidad en EEUU. Un libro de investigación en el que abordará el malestar que no tiene nombre.

El libro comenzó siendo un artí­culo que en ninguna revista quisieron publicar. Tení­a 36 años, tres hijos, viví­a en un barrio residencial y era ama de casa. Habí­a sido despedida de su empleo formal cuando nació su segundo hijo y escribí­a artí­culos como autónoma freelance.

EL MALESTAR QUE NO TIENE NOMBRE

Amelia Valcárcel en el prólogo del libro La mí­stica de la feminidad (Feminismos) cuenta que Betty Friedan se habí­a reunido con antiguas alumnas de la universidad femenina en la que se habí­a graduado. En aquella reunión Friedan realizó una encuesta a las antiguas compañeras para ver si ellas también sentí­an <<un malestar que no tení­a nombre>>.  Aquellas mujeres que, aparentemente lo tení­an todo: una carrera, una casa, una familia… También tení­an las mismas cargas: camas por hacer, más comidas que preparar, más listas de la compra, más tareas de cuidados etc.

Betty Fiedan escribió el artí­culo al entender que ella era infeliz por motivos similares al de otras muchas mujeres: <<paulatinamente llegué a darme cuenta de que existe algo equivocado en la manera en la que las mujeres norteamericanas intentan vivir hoy sus vidas>>.

Todas pertenecí­an a una generación que no tuvo que luchar la agenda sufragista. Tení­an derechos polí­ticos y podí­an ir a la universidad pero el ideal de mujer norteamericana de clase media en aquel momento seguí­a estando en el espacio doméstico, sus horizontes no se habí­an modificado.

El artí­culo que escribió se llamaba precisamente <<el malestar que no tiene nombre>>. Tras la negativa que recibió para su publicación Betty Friedan dedicó seis años a investigar el tema hasta publicar La mí­stica de la feminidad.

LA MíSTICA DE LA FEMINIDAD

Friedan llama <<mí­stica de la feminidad>> a esa imagen de lo <<esencialmente femenino>>. Durante sus investigaciones como periodista descubrió que abundaban clí­nicas que trataban malestares femeninos especí­ficos.

Las mujeres se casaban cada vez más jóvenes, tení­an más hijos, abandonaban sus estudios, pasaban hambre para adelgazar, recurrí­an a numerosos productos cosméticos… Y eso lo estaban haciendo las herederas de las sufragistas.

<<Quince años después de la Segunda Guerra Mundial esta mí­stica de la perfección femenina se acabó convirtiendo en el centro de la cultura contemporánea norteamericana>>. Los hombres que volví­an de la guerra tení­an que incorporarse al mercado laboral y ellas tuvieron que dejar esos empleos libres. Fueron persuadidas para abandonar el mundo profesional.

El ejemplo de este estereotipo de ama de casa ideal lo podemos encontrar en la popular serie Embrujada (1964 ) en la que una chica capaz de hacer lo que quiera, desea ser una moderna ama de casa.

https://youtu.be/fUCdSWPD9Uol

<<En aquellos años- escribe Friedan- el éxito incluso para las sofisticadas mujeres de clase media, consistí­a en ser una feliz ama de casa… ¿Qué era lo que moví­a todo aquello? ¿Qué hací­a que la mí­stica pareciera inevitable, absolutamente irreversible y que cada mujer pensara que estaba sola ante “el malestar que no tiene nombre”, sin darse cuenta jamás de que habí­a otras muchas más mujeres a las que no les producí­a el menor orgasmo sacar brillo al suelo del cuarto de estar?>>.

Lo que Friedan investigó y vio primero fue el conglomerado en el cual psicoterapeutas, industriales y publicistas habí­an diseñado una forma de vida inhabitable para un gran número de mujeres. También apuntó las razones de fondo por las que lo habí­an hecho.

Este clásico, que fue galardonada con el premio Pulitzer, se editó en España en 1965. Lili ílvarez escribió la traducción en ese momento y argumentó en ella que <<Una nación paga el éxito de su economí­a con el fracaso y el desasosiego de sus mujeres>>.

Esta obra ha sido un acompañamiento en la autoconciencia de las mujeres como grupo.

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Irene Piedrabuena Merino

Estudié Periodismo y Comunicación Audiovisual con el objetivo de visibilizar aquellas historias y biografí­as de personas valientes que trabajan por un mundo igualitario y con justicia social. Después de trabajar durante siete años en el sector público y privado decidí­ iniciar un viaje hacia Colombia donde aprendí­ y me formé en procesos de paz, empoderamiento femenino y construcción comunitaria. Estaba dando clases de prevención de la violencia en un colegio ubicado en una vereda de Guayatá, Boyacá y comencé a imaginarme un mundo más justo y solidario, igualitario, sostenible y lleno de cuidados. Pensé en la palabra Pachamama y jugué con ella hasta dar con Mamachama. Mamachama representa para mí­ ese mundo hacia el que tantas personas caminamos y la herramienta que tengo para construirlo, poco a poco.

One thought on “Betty Friedan y el malestar sin nombre”

  1. En las décadas de 1960 y 1970, cuando predominaron fuertes tensiones raciales, polí­ticas y sexuales, Friedan fue una de las voces más importantes del movimiento feminista. Ha muerto el dí­a de su cumpleaños. (1921 – 2006) Falleció el dí­a de su cumpleaños, el 4 de febrero, cuando cumplí­a 85 años.

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