8M ‘Que amar no nos cueste la vida’

‘Que amar a otras personas, no nos cueste la vida’ es el lema con el que hemos querido salir a la calle. Reivindicamos este #8M que las mujeres debemos ser el centro de nuestra vida.  Apoyamos el gobierno de nosotras mismas y el feminismo como camino critico para la reeducación. En este post publicamos una carta que nos ha llegado en este dí­a para concienciar sobre la importancia de tener proyectos vitales propios.

Mi vida cambió desde que descubrí­ que yo también tengo una vida y un proyecto personal que desarrollar.  Al inicio sentí­ miedo y mucha inseguridad porque me di cuenta que hasta la fecha siempre habí­a seguido los proyectos del resto.

Me he comportado, desde que nací­, de la manera que me han enseñado. He sido educada, respetuosa, dulce, cariñosa, frágil, sensible, complaciente y siempre he tenido en cuenta al resto de personas.

He nacido en un mundo igualitario en el que supuestamente nunca iba a encontrar una barrera por el hecho de ser mujer, pero con los años me di cuenta que no era así­:

Cuando nací­, me colocaron dos agujeros en las ojeras, ropa rosa, pelo largo y me entregaron muñecas para que desde bien pequeña aprendiera a cuidar. De mayor, me dijeron “Que chica tan coqueta eres”, ¿Acaso no es eso lo que me enseñaron a ser?

En el colegio y en los espacios de entretenimiento, nunca he tenido opciones para jugar ni para desarrollarme fí­sicamente. El fútbol dirigido a los niños ha ocupado el mayor espacio en los recreos y en todos los lugares de ocio. ¿Dónde estamos las niñas en los patios del colegio?

En mi adolescencia, he tenido que aguantarme imágenes de pornografí­a entre los móviles y ordenadores de mis amigos e imágenes de violencia hacia la mujer a las que llaman ‘porno’. Esta es mayor escuela de la desigualdad que educa a millones de niños y jóvenes en la sexualidad.

Mis relaciones sexuales han sido poco placenteras; he tenido sexo más veces de las que me gustarí­a y con la falsa liberación sexual he tenido momentos en los que he puesto mi vida en riesgo.

He dedicado más horas a la casa que mi compañero o que los hombres que tengo cerca en mi vida. Y no, no disfruto barriendo, fregando, organizando la casa y lavando las toallas del baño, pero me han hecho creer que satisfacer al resto es lo que me deberí­a hacer feliz.

Me han piropeado por la calle de manera continua y al regresar en la noche a casa he pasado miedo cuando me he cruzado con grupos de hombres. También me convertí­ en una persona que siempre necesitaba a alguien al lado para hacer cualquier cosa.

En el trabajo, se me ha escuchado menos en las reuniones que a mis compañeros. No he podido asistir a los cierres de negocios a altas horas de la noche porque he tenido que volver a casa a atender a mi familia y por esta y otras tantas barreras, tampoco he podido ascender de la misma manera que mis compañeros según mi talento y mis méritos en los entornos laborales. 

En mi familia, soy eternamente cuestionada porque deberí­a encargarme siempre del resto con mayor dedicación. A pesar de ello, todo el trabajo que hago parece que nunca es suficiente o que nunca se ve.

Podrí­a seguir una carta eterna contándote los momentos en los que he sentido que ser mujer, me ha supuesto una barrera, pero prefiero decirte que desde que decidí­ CREER EN Mí y en mi PROYECTO PERSONAL he sentido que camino hacia una mayor tranquilidad y paz.

Trabajar y luchar por la igualdad nos libera a nosotras mismas. Cada dí­a se cuestionan los derechos de las mujeres por lo que necesitamos salir y marchar con un mensaje de paz e igualdad.

#PorqueFueronSomos #SéTuFé #8M  

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