Muralismo colaborativo para la inclusión social

Sonseca acoge dos obras pictóricas a gran formato protagonizadas por vecinas del municipio para fomentar la convivencia y diversidad intercultural.

El diseño de los murales se ha elaborado en un proceso de trabajo participativo y corporal que la entidad Mamachama ha desarrollado en la localidad junto a un grupo de 15 participantes.  

El programa ‘Nuevas narrativas sobre mujeres diversas en el ámbito rural’ tiene por objetivo reducir discriminaciones que sufren vecinas sobre las que interactúan simultáneamente varios factores de exclusión.  

“Las discriminaciones múltiples dificultan a estas mujeres desarrollar plenamente sus derechos como ciudadanas y las hacen más vulnerables a las dificultades económicas, la exclusión y la violencia”, asegura la delegada provincial de Igualdad, Nuria Cogolludo. 

Las participantes han experimentado un proceso de empoderamiento personal y colectivo a través de una metodología de trabajo artística y vivencial en la que han creado, a través del cuerpo, sus propias propuestas para generar actitudes favorables hacia la diversidad e igualdad en la localidad.

 “Gracias a esta programa, tan necesario en los pueblos, he sacado mi potencial y he conseguido quererme a mí misma. Además, el hecho de ser representada en el espacio público para mí significa visibilidad. Esta propuesta favorece la integración, la inclusión y contribuye a superar la multidiscriminación en mi caso por el hecho de ser mujer, joven, y afrodescendiente racializada”, asegura Ruth Akrobou Kalou, una de las participantes. 

 

DISEÑO DE LOS MURALES

La entidad Mamachama ha trabajado junto a 15 vecinas de Sonseca que tienen un perfil muy diverso respecto a la edad, origen étnico, situación económica, situación de enfermedad, cuerpo no estereotipado, discapacidad, etc. desde finales del mes de septiembre en un programa orientado a reducir estereotipos y favorecer la convivencia intercultural  

“La propuesta final era sacar al espacio público las conclusiones generadas en el propio grupo a través de dos obras pictóricas a gran formato pintadas en el espacio público”, explica Irene Piedrabuena Merino, representante de la entidad Mamachama. 

“Los dos murales son fotografías tomadas a las participantes en las que las posturas corporales, las expresiones en el rostro, los gestos, su distribución en el espacio… Comunican un mensaje de empatía, respeto de las diferencias, unión y empoderamiento colectivo. La cohesión y la creación colectiva que se ha generado entre las participantes es la prueba de que las diferencias enriquecen los grupos humanos”. 

Las artistas internacionales Lina Castellanos y Nati Andreoli, integrantes del colectivo de muralistas Dúo Amazonas, han sido las artistas seleccionadas para pintar en gran formato las fotografías de las participantes durante las jornadas de ‘Arte en la calle’ que se han desarrollado desde el domingo 6 al domingo 13 de noviembre.  

ARTE EN LA CALLE: MURALISMO PARTICIPATIVO

El primer mural se ha pintado en la plaza Juan Carlos I y en él aparecen representadas cuatro de las participantes en el programa. 

El objetivo del grupo en este primer muro es comunicar una imagen plural de las mujeres que viven en Sonseca en un gesto de amor y reconocimiento. Una narrativa esperanzadora sobre las posibilidades de impulsar cambios culturales en común.  

El segundo mural se ha pintado de manera colaborativa en el parque Peñamiel en una actividad abierta a la ciudadanía en la que han participado cerca de 100 personas. La entidad Mamachama y Dúo Amazonas dinamizaron la participación junto a las participantes.  

Durante toda la semana se ha habilitado un Punto de Encuentro con la vecindad junto al mural de la plaza Juan Carlos I para que las personas interesadas se puedan acercar y  compartir sus experiencias.

El miércoles 9 se invitó a la ciudadanía a la degustación de un picoteo intercultural elaborado de manera participativa junto a las participantes. 

“Elaboramos recetas creativas en las que combinamos ingredientes procedentes de los países de origen de las participantes: Cabo Verde, Costa de Marfil, República Dominicana, Marruecos, Colombia y España”, explica Saúl Sánchez Arcila, integrante de Mamachama. 

 

MÁS DETALLES 

La iniciativa se ha realizado en colaboración con el Centro de la Mujer y el ayuntamiento de Sonseca gracias a la línea de ayudas para la prevención de la discriminación múltiple del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha. 

Duo Amazonas es un colectivo compuesto por Natalia Andreoli (Argentina) y Lina Castellanos (Colombia) desde 2017. Han pintado murales en países como Suecia, Austria, Serbia, Italia, EE.UU, Uruguay y España. 

La entidad Mamachama trabaja procesos de transformación social a través del arte, la alimentación sostenible y la formación en zonas rurales Castilla-La Mancha, Tenerife y Colombia.   

¿Cómo vivir desde una ética del cuidado?

La construcción de nuevas narrativas implica un proceso reflexivo en el que nos preguntamos qué tipo de cultura vamos a construir con nuestras prácticas cotidianas. Qué mensajes queremos contar. Qué historias queremos añadir a esta colección de relatos que vamos a construir.

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Clara Campoamor #PorqueFueronSomos

Discurso de Clara Campoamor

El 1 octubre de 1931, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en España por 161 votos frente a 131. La diputada Clara Campoamor lo defendió así:

Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas.

¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres? ¡Las mujeres!

¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad?

Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno?

¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso?

No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre.

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Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto – que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio.

Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España. Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien.

Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer. A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz.

Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros. Desconocer esto es negar la realidad evidente.

Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias.

Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia.

Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo.

No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella. Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate.

Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.